En qué consiste una reducción mamaria

La reducción de pechos es una de las soluciones más comunes y recomendada para una serie de patologías sufridas por mujeres a consecuencia de un voluminoso pecho. Algunas de las más recurrentes y sufridas son el exceso de carga en la espalda y cuello, o incluso problemas respiratorios. Para ello, la reducción mamaria se sitúa como uno de los procedimientos más a tener en cuenta para disminuir el tamaño del pecho y poder llevar una vida más adecuada y proporcional al resto del cuerpo.

Ventajas y consecuencias de una reducción mamaria

Lo primero de todo antes de someterse a una intervención de este tipo es elegir correctamente la clínica especializada en estética que será la encargada de llevarla a cabo. Ponerse en manos de profesionales doctores expertos en esencial para que todo salga según lo esperado y los días después de la intervención sean más llevaderos.

Una vez hecha la elección, analizamos algunos de los aspectos que vas a tener que saber de antemano antes de entrar en el quirófano. Se trata de una operación que previamente va a ir supeditada por un doctor/a que en un estudio inicial evaluará el tamaño y forma de las mamas para delimitar cómo serán tras la intervención.

Una vez dentro de la cirugía de reducción mamaria es preciso un ingreso de unos 2 o 3 días para una intervención que se realiza bajo anestesia general. La cirugía suele durar unas 3-4 horas, según el paciente, y la operación  consiste en una incisión alrededor de la areola para eliminar de este modo todo el tejido mamario y la grasa acumulada en esta zona. Tras esto, se procede a la sutura de la zona. En una operación tipo de reducción mamaria se mantiene sin problema la sensibilidad en la zona del pezón.

Tras la cirugía, es conveniente descansar y no hacer sobreesfuerzos, como en cualquier intervención médica. No obstante, a los 3, 4 días se podrá hacer vida normal, evitando cargar con peso ni hacer actividades físicas hasta pasado más o menos un mes desde la intervención de reducción de pecho.